|

Amado señor mío:
Confieso que hoy te amo
quizá más que otros días,
que me siento más tuya
y me siento mas niña.
Confieso que hoy soy débil,
más débil que otros días,
que añoro más tus manos
y el nudo de tus brazos.
Confieso que te extraño,
más que ninguna tarde
y me duele el deseo
de tenerte conmigo.
Señor, amado, mío;
Confieso que te amo.
|