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Soy un puente de piedra.
Y a pesar de las inundaciones
aparezco de nuevo, cómo si nada hubiera sucedido.
Y me mantengo erguido ante las agresiones,
viendo pasar la vida sobre mis ojos ovalados.
Han pasado por mí generaciones de todas las culturas
y quise unir Oriente y Occidente,
pero las dos me han herido.
(A veces el deseo es como el viento,
cambia todo de sitio,
y nada permanece en el lugar
que estaba)
Mi piedra es sólida, bella y poderosa.
Y sigo siendo un puente indestructible.
Maite García-Nieto
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