|

Haremos nuestra casa sobre una jacaranda;
Y en esos días tristes
que nos sintamos solos,
miraremos sus flores inmensamente azules
como un cielo de agosto.
Y en invierno, de noche,
cuando caigan sus hojas y parezca
que todo nos da miedo,
nos amaremos bajo su maternal mirada.
y me dirás, no temas,
renacerá todo de nuevo.
Florecerán las flores azules que perdimos
con cada primavera.
|