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Nace en 1884 en Tábara, pueblo
de Zamora, hijo de un notario. Su verdadero nombre era Felipe Camino
Galicia de la Rosa. Pertenecía a una burguesía acomodada. Estudió
farmacia (llegó a tener una botica) pero renunció muy pronto a esa vida
que él consideraba monótona y en cierto sentido privilegiada, para
ejercer su libertad embarcándose en aventuras que le acercaran a sus
semejantes.
En su juventud viaja por España como actor de una compañía
ambulante, más tarde pasa tres años en la cárcel, acusado de haber
realizado un desfalco. Con su primer amor, una chica peruana llamada
Irene Lambarri que conoció en Valmaseda (Vizcaya), sienta un poco la
cabeza y se radica con ella en Barcelona, pero al poco tiempo se separan
y León Felipe decide ir a la capital de España, probablemente ya con la
idea de dedicarse a la poesía. En Madrid vive una bohemia prostibularia
y miserable que le lleva incluso a pasar algunas noches en las antiguas
pensiones donde se permite dormir a los menesterosos sentados en un
banco y apoyando la cabeza en una soga que sueltan a primera hora de la
mañana:

Cómo han
de ser tus ojos
Mujer... no tendré un beso de niño para ti
ni de viejo, ni de sátiro...
Cuando vengas no besaré tus mejillas
ni tu frente, ni tus labios.
Pondré mi boca en los pliegues
recogidos de tus párpados
y beberé el agua clara
que suba a tus ojos claros.
Trae unos ojos azules, mujer,
trae unos ojos azules, de un azul tranquilo y claro
que tengo sed...
sed de peregrino cansado
de muchas jornadas duras
por caminos solitarios
y quiero
llevar mis labios
al agua clara y tranquila
de un remanso que refleje
un cielo tranquilo y claro.
León Felipe
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