
Louis Armstrong nació en el seno de una
familia muy pobre y en uno de los barrios marginales de
Nueva Orleans.
La miseria se agudizó cuando su padre, William Armstrong, los
abandonó. Louis era entonces un niño y pasaría su juventud en un
difícil vecindario de las afueras de la ciudad. Su madre, Mary "Mayann"
Albert (1886–1942), dejaba a Louis y a su hermana menor Beatrice
Armstrong Collins (1903–1987) bajo el cuidado de su abuela,
Josephine Armstrong y a veces, de su tío Isaac.
No existían antecedentes musicales en su
familia, por lo que su interés por este arte surgió a partir de la
escucha de las célebres bandas de Nueva Orleans, que desfilaban
habitualmente por las avenidas de la ciudad.
Aprendió, en primer lugar, a tocar la
corneta en la
banda de la Nueva Orleans Home for Colored Waifs, un
reformatorio
para niños de color abandonados a donde había sido enviado en varias
ocasiones por delitos menores, como por ejemplo el haber disparado
al aire durante una
Nochevieja.
Allí, aconsejado por el director del reformatorio, Joseph Jones, y
el profesor
Peter Davis,
optó por la trompeta entre otros instrumentos.
Su fama llegó rápidamente a oídos del mejor
director de orquesta negro del momento,
Fletcher Henderson,
quien le ofreció un contrato para que se uniese a su banda, la
Fletcher Henderson Orchestra,
la principal banda
afroamericana
de la época. Durante este periodo, hizo también muchas grabaciones
de forma independiente con los arreglos de un viejo amigo de
Nueva Orleans,
el pianista
Clarence Williams,
como por ejemplo unos dúos con su "rival" musical
Sidney Bechet
y una serie de acompañamientos con los
Blues Singers.
En
1964,
Armstrong grabó el que sería su tema más vendido: "Hello, Dolly". La
canción obtuvo el puesto número uno en las listas de Estados Unidos,
superando al grupo
inglés
The Beatles.
Armstrong también obtuvo por el disco un
premio Grammy
al Mejor Cantante masculino y fue nominado a Mejor Disco del año. En
este álbum se encuentra, también, otro tema clásico de Armstrong: "Jeepers
Creepers"
Louis Armstrong sufrió un
ataque al corazón
en
1959, del
cual se pudo recuperar para seguir tocando. Pero un segundo ataque
al corazón en
1971, le
obligó a guardar reposo durante dos meses. Se reunió nuevamente a
tocar con su grupo el
5 de julio de
ese mismo año y, al día siguiente, en Corona, Queens (Nueva York)
murió mientras dormía por complicaciones de su corazón, justo un mes
antes de cumplir 70 años.