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Te has ido y te has
llevado
los pájaros contigo.
Te has llevado las risas y los besos,
solo queda la plenitud de tu vacío.
Te has ido, pero tengo
el sabor de tus labios en los míos,
un aroma de rosas en el pelo
y un susurro de voces en mi oído.
Has dejado en el aire tu presencia,
el calor de unas manos enlazadas,
y aun no siento la pena de tu ausencia.
Y me llegan, sin voz, adivinadas,
palabras que no fueron. Y mi vida
tendrá el frescor de nuevas madrugadas
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