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Esperando a
Godot
1952
Samuel Beckett 1906-1989

En la trama
Vladimir y Estragon llegan a un lugar junto a un camino al lado de
un árbol para esperar la llegada de Godot. Parecen ser vagabundos:
su ropa es andrajosa y no les viene bien; otra teoría es que podrían
ser refugiados o soldados desplazados de un conflicto, como la
Segunda Guerra Mundial, que acababa de terminar y que inspiró mucho
a Beckett. Pasan el tiempo conversando y a veces discutiendo.
Estragon se queja de que las botas no le vienen, y Vladimir presume
de piernas agarrotadas debido a un doloroso problema de vejiga.
Hacen vagas alusiones sobre la naturaleza de sus circunstancias y
sobre las razones para encontrarse con Godot, pero el público nunca
llega a saber quién es Godot, qué tipo de asunto han de tratar con
él o por qué es tan importante. Pronto les interrumpe la llegada de
Pozzo, un hombre cruel pero lírico que afirma ser el dueño de la
tierra donde se encuentran, junto con su criado Lucky, a quien
parece controlar por medio de una larga cuerda. Pozzo se sienta para
darse un festín de pollo, y más tarde tira los huesos a los dos
vagabundos. Los entretiene haciendo a Lucky bailar animadamente, y
entonces les da un sermón improvisado sobre las teorías del Obispo
Berkeley. Tras la partida de Pozzo y Lucky, un niño llega con un
mensaje de Godot, aparentemente: no vendrá hoy, pero vendrá mañana
por la tarde. El muchacho también confiesa que Godot pega a su
hermano y que duermen en un granero. El segundo acto sigue un
patrón similar al del primero, pero cuando Pozzo y Lucky llegan,
Pozzo se ha vuelto inexplicablemente ciego y Lucky se ha quedado
mudo. De nuevo el chico llega para anunciar que Godot no vendrá, si
bien el muchacho afirma no ser el mismo niño que el día anterior
había traído el mensaje.
Beckett, poeta,
novelista y destacado dramaturgo del teatro del absurdo, la escribió
a finales de los años 40 originalmente en francés, su segunda
lengua, con el título En attendant Godot. La traducción al inglés
fue realizada por el mismo Beckett y publicada en 1955. La trama que
intencionalmente no tiene ningún hecho relevante y es altamente
repetitiva, simboliza el tedio y la carencia de significado de la
vida humana, tema recurrente del existencialismo. Una interpretación
extendida del misteriosamente ausente Godot es que representa a Dios
-en inglés, God-, aunque Beckett siempre lo negó.
Esperando a
Godot - Fragmento
VLADIMIRO.-
Tenemos que volver mañana.
ESTRAGÓN.- ¿Para qué?
VLADIMIRO.- Para esperar a Godot.
ESTRAGÓN.- Es verdad.
(Pausa.) ¿No ha venido?
VLADIMIRO.- No.
ESTRAGÓN.- Y ahora ya es tarde.
VLADIMIRO.- Sí, es de noche.
ESTRAGÓN.- ¿Y si lo dejáramos plantado?
(Pausa.) ¿Si lo dejáramos plantado?
VLADIMIRO.- Nos castigaría.
(Silencio. Mira el árbol.) Solo el árbol
vive.
ESTRAGÓN.- (Mirando el árbol.) ¿Qué
es?
VLADIMIRO.- El árbol.
ESTRAGÓN.- Sí, pero ¿de qué clase?
VLADIMIRO.- No sé. Un sauce.
ESTRAGÓN.- Vamos a ver.
(Lleva a VLADIMIRO hacia el árbol y quedan parados ante él.
Silencio.) ¿Y si nos ahorcáramos?
VLADIMIRO.- ¿Con qué?
ESTRAGÓN.- ¿No tienes un trozo de
cuerda?
VLADIMIRO.- No.
ESTRAGÓN.- Entonces no podemos.
VLADIMIRO.- Vámonos.
ESTRAGÓN.- Espera, tenemos mi
cinturón.
VLADIMIRO.- Es demasiado corto.
E5TRAGÓN.- Tú me tiras de las
piernas.
VLADIMIRO.- ¿Y quién tira de las
mías?
ESTRAGÓN.- Es verdad.
VLADIMIRO.- De todas formas, déjame
ver. (ESTRAGÓN se desata la cuerda que sujeta su
pantalón. Este, demasiado ancho, se le cae hasta los tobillos.
Miran la cuerda.) Yo creo que puede
servir. Pero ¿será fuerte?
ESTRAGÓN.- Vamos a ver. Toma.
(Cada uno agarra un extremo de la cuerda, y tiran. La cuerda se
rompe. Están a punto de caer.)
VLADIMIRO.- No vale. (Silencio.)
ESTRAGÓN.- ¿Dices que tenemos que volver
mañana?
VLADIMIRO.- Si.
ESTRAGÓN.- Entonces nos traeremos
una buena cuerda.
VLADIMIRO.- Eso es.
(Silencio.)
ESTRAGÓN.- Didi.
VLADIMIRO.- ¿Qué?
ESTRAGÓN.- No puedo continuar así.
VLADIMIRO.- Eso se dice fácilmente.
ESTRAGÓN.- ¿Y si nos separásemos?
Quizá nos fuera mejor.
VLADIMIRO.- Mañana nos ahorcaremos.
(Pausa.) A no ser que venga Godot.
ESTRAGÓN.- ¿Y si viene?
VLADIMIRO.- Estaremos salvados.
(VLADIMIRO se quita su sombrero -el de LUCKY- , mira en el
interior, pasa la mano, lo sacude y se lo vuelve a poner.)
ESTRAGÓN.- Entonces, ¿nos vamos?
VLADIMIRO.- Súbete los pantalones.
ESTRAGÓN.- ¿Qué?
VLADIMIRO.- Súbete los pantalones.
ESTRAGÓN.- ¿Que me arremangue los
pantalones?
VLADIMIRO.- ¡Que te los subas!
ESTRAGÓN.- Es verdad. (Se
sube los pantalones. Silencio.)
VLADIMIRO.- Entonces, ¿nos vamos?
ESTRAGÓN.- Vámonos. (No se
mueven.)

Samuel Beckett
nació el 13 de abril de 1906, en Foxrock, cerca de Dublín. Tras
asistir a una escuela protestante de clase media en el norte de
Irlanda, ingresó en el Trinity College de Dublín, donde obtuvo la
licenciatura en lenguas romances en 1927 y el doctorado en 1931.
Entre estos años pasó dos años como profesor en París. Entre 1932 y
1937 escribió y viajó sin descanso y desempeñó diversos trabajos
para incrementar los ingresos de la pensión anual que le pasaba su
padre, cuya muerte en 1933 le supuso un duro golpe. En 1937 se
estableció definitivamente en París, pero en 1942, tras adherirse a
la Resistencia, tuvo que huir de la Gestapo. Al final de la guerra
regresó a París, donde produjo cuatro grandes obras: su trilogía
Molloy, Malone muere y El innombrable, novelas que el propio autor
consideraba su mayor logro, y la obra de teatro Esperando a Godot,
su obra maestra en opinión de la mayoría de los críticos. Gran parte
de su producción posterior a 1945 fue escrita en francés.
En sus obras, Beckett centró su atención en la
angustia indisociable de la condición humana, que en última
instancia redujo al yo solitario o a la nada. Asimismo experimentó
con el lenguaje hasta dejar tan sólo su esqueleto, lo que originó
una prosa austera y disciplinada, sazonada de un humor corrosivo y
alegrada con el uso de la jerga y la chanza. Su influencia en
dramaturgos posteriores, sobre todo en aquellos que siguieron sus
pasos en la tradición del absurdo, fue tan notable como el impacto
de su prosa. Cuando en 1953 se estrenó en París Esperando a Godot,
casi nadie sabía quien era Samuel Beckett, salvo, quizá, los que ya
lo conocían como ex secretario de otro irlandés, James Joyce. Por
aquellas fechas, Beckett tenía escrita ya gran parte de su obra
literaria ; sin embargo, para muchos, pasó a ser «el autor de
Esperando a Godot». Beckett obtuvo en 1969, por su obra "Esperando a
Godot" el Premio Nobel de Literatura.
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