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Veronika decide
morir
Paulo Coelho 1947-
Primera edición: 1998
Título original: Veronika decide morrer

Veronika es una
joven normal que lleva una vida normal, rodeada de amigos y
familiares,es guapa y no le faltan pretendientes, tiene un trabajo
seguro como bibliotecaria y un apartamento al que llamar hogar. Su
vida transcurre sin mayores sobresaltos, sin grandes alegrías ni
grandes tristezas. Pero no es feliz. Por eso, la mañana del 11 de
noviembre de 1997, Veronika decide morir. Sueños y fantasías. Deseo
y muerte. Locura y pasión. Un buen día decide suicidarse y deja una
nota en la que deplora la ignorancia global. Mientras recupera la
conciencia en el hospital psiquiátrico de Liubliana, se entera de
que tiene un problema cardíaco y solo le queda una semana de vida.
La novela sigue el cambio de actitud de Veronika, desde su voluntad
inicial de quitarse la vida al descubrimiento de que en su mundo hay
cosas por las que merece la pena vivir. En el hospital, Veronika se
siente revivir. Aprovecha la coyuntura de que los enfermos carecen
de normas de conducta para abrazar esa libertad y dejarse llevar. Su
recién descubierta autonomía le permite abofetear a un hombre que la
molesta, masturbarse delante de un estoico esquizofrénico,
desenterrar su pasión por el piano y finalmente descubrir el amor
junto a Eduard, un hombre al que sus padres han internado en la
clínica para hacerlo olvidar sus aspiraciones artísticas.
"Veronika decide
morir" plantea que cada segundo de nuestra existencia optamos entre
la alternativa de seguir adelante o de abandonar.Escrita cuando el
siglo XX daba sus últimos coletazos, en un mundo de creciente
uniformidad, aislamiento y conformismo, la novela es hija de su
tiempo, una mezcla de sentimiento religioso con tintes de autoayuda
y la apología de que la vida puede tener sentido si dejamos de lado
las convenciones sociales que ahogan el espíritu humano.
El personaje de
Eduard es uno de los elementos que vinculan a Coelho con el mundo de
ficción de su novela. El autor se incorpora al relato en el capítulo
tercero al revelar su propio paso por los psiquiátricos brasileños a
instancias de sus padres, que estaban preocupados por sus
inclinaciones artísticas. Este detalle otorga mayor crudeza a la
simplicidad de la novela. Los detalles sobre la terapia
electroconvulsiva, las inyecciones de insulina y otros tratamientos
que aplicaban a los internos nos llevan a replantearnos cuál es el
significado de la cordura.
Veronika decide
morir - Fragmento
Cuando
Eduard acabó de contar su historia ya era de noche y los dos
temblaban de frío.
- Vamos a entrar -dijo él-. Ya están sirviendo la cena.
- Cuando era pequeña, siempre que iba a visitar a mi abuela me
quedaba contemplando un cuadro que tenía en la pared de su sala.
Era una mujer, Nuestra Señora, como dicen los católicos, encima
del mundo, con las manos abiertas hacia la Tierra, desde donde
descendían rayos. Lo que más me intrigaba de ese cuadro es que
aquella señora estaba pisando una serpiente viva. Entonces
pregunté a mi abuela: ¿No tiene miedo de la serpiente? ¿No
piensa que le va a morder el pie y matarla con su veneno?
Mi abuela me dijo: La serpiente trajo el Bien y el Mal a la
Tierra, como dice la Biblia. Y ella controla el Bien y el Mal
con su amor.
- ¿Y eso qué
tiene que ver con mi historia?
- Cuando te conocí hace una semana, habría sido muy pronto para
decir «te amo». Como seguramente no pasaré de esta noche, será
también demasiado tarde para decirlo. Pero la gran locura del
hombre y, de la mujer es exactamente ésta: el amor. Tú me has
contado una historia de amor. Creo que, sinceramente, tus padres
querían lo mejor para ti y fue este amor lo que casi destruyó tu
vida. Si la Señora, en el cuadro de mi abuela, estaba pisando a
la serpiente, eso significaba que ese amor tenía dos caras.
- Entiendo
lo que dices -comentó Eduard-. Yo provoqué el electroshock
porque tú me dejas confuso. No sé lo que siento; el amor ya me
desquició una vez.
- No tengas
miedo. Hoy yo había pedido al doctor Igor que me permitiera
salir de aquí y escoger el lugar donde pudiera cerrar los ojos
para siempre. Sin embargo, cuando te vi reducido por los
enfermeros entendí cuál era la imagen que quería estar
contemplando cuando partiese de este mundo: tu rostro. Y decidí
no irme. Mientras estabas durmiendo por el efecto del
electroshock yo tuve otro ataque, y pensé que había llegado mi
hora. Contemplé tu rostro, intenté adivinar tu historia y me
preparé para morir feliz. Pero la muerte no vino, mi corazón
aguantó una vez más, quizás porque soy joven.
Él bajó la
cabeza.
- No te avergüences de ser amado. No estoy pidiendo nada, sólo
que me dejes quererte y tocar el piano una noche más, si es que
aún tengo fuerzas para eso. A cambio sólo te pido una cosa: si
oyes a alguien comentar que me estoy muriendo, ve a la
enfermería. Déjame realizar mi deseo.
Eduard se
calló y permaneció en silencio durante un tiempo prolongado;
Veronika pensó que tal vez hubiera retornado a su mundo para no
volver demasiado pronto. Finalmente, el joven miró a las
montañas que surgían tras los muros de Villete y dijo:
- Si quieres salir, yo te conduciré allá afuera. Dame sólo el
tiempo que precise para recoger los abrigos y algún dinero, y en
seguida nos iremos los dos.
- No durará mucho, Eduard. Tú lo sabes.
Eduard no
respondió. Entró y volvió rápidamente con los abrigos.
- Durará una eternidad, Veronika. Más que todos los días y
noches iguales que pasé aquí, intentando siempre olvidar las
visiones del Paraíso. Casi las olvidé, pero parece que están
volviendo. ¡Vámonos! Los locos hacen locuras.

Paulo Coelho
nació en Río de Janeiro el 24 de agosto de 1947 en una familia de
clase media y de fuerte influencia católica. Estudió en un colegio
jesuita. Contrastando con la fuerte disciplina que se le impuso, se
tornó rebelde y, a los diecisiete años, fue internado tres veces en
una clínica psiquiátrica. A finales de la década de 1960, se une al
movimiento hippie, abandonando los estudios en 1970 para realizar un
viaje por Perú, Bolivia, Chile y México, así como por Europa y el
norte de África. Dos años más tarde regresó a Brasil y comenzó a
componer letras para canciones. En 1974 y durante un breve periodo
de tiempo estuvo detenido en un centro militar de torturas acusado
de actividades subversivas contra el gobierno brasileño. Vive con su
mujer Cristina Oiticica, una pintora, en Río de Janeiro o en su
molino de Saint Martin en el suroeste de Francia.
Como escritor, ha vendido más de 100 millones
de libros, con traducciones a más de 66 idiomas, siendo el autor más
vendido en lengua portuguesa de todos los tiempos. Entre sus novelas
se encuentra El Alquimista que se ha traducido a 65 idiomas. A pesar
del éxito de público obtenido, algunos críticos de Brasil siguen
hablando de él como de un autor menor. Su elección como miembro de
la Academia de las Letras Brasileña (ABL) ha sido objeto de
controversia entre los lectores de Brasil.
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