|

VI
A
veces estoy triste
y
una palabra tuya
me
hace sentir como era.
Me
basta una palabra;
oír
tu voz lejana
acaba con mi miedo.
Acarician mi oído
haciéndome cosquillas
y
recorren mi cuerpo
como un vino caliente
que
me hace sentir viva.
Sólo quiero tu voz
para mi sueño herido,
solamente tu voz
para mi alma callada.
Nunca dejes de hablarme;
necesito un sonido
que
rompa mi silencio.
|
|