|

XIX
No hace falta que hablemos:
me basta tu mirada
para saber qué piensas.
No hace falta que escribas:
tus ojos en mis ojos
me cuentan tus secretos.
Me miras y sonríes
y sé que me deseas.
Atraviesas con ella
el cristal de mi cuerpo;
Haces que me avergüence
y que
quiera esconderme.
Pero sigues enfrente,
y bajo la cabeza.
¿Qué ves dentro de mí?
Déjame algún secreto;
no quiero que descubras
todo lo que poseo.
Cierra un poco los ojos
y déjame mirarte.
|