|

XVII
Somos un mismo sueño
donde nos encontramos
cuando llega la noche
y una red invisible
nos une eternamente.
A veces me despierto
y siento todavía
tus brazos que me atan,
pero no estás conmigo.
Cierro otra vez los ojos
para ver si te encuentro
y sólo está el silencio.
Intento recordarte
y tiemblo de deseo;
te llamo y no respondes,
mientras va amaneciendo
y ya no estás conmigo...
|
|